miércoles, 16 de junio de 2010

Difusión - clausuran el local donde funcionaba el taller de la editorial La Propia Cartonera, en el barrio Nuevo París

Copio aquí un comunicado emitido por la gente de la editorial La propia cartonera, con motivo de la clausura del local donde funcionaba su taller, el bar Clase A, donde además se llevaban a cabo presentaciones de libros, entre ellas la de Mil gotas, de César Aira, evento que fue comentado en medios como Brecha y Freeway y que ha sido uno de los momentos más importantes literariamente hablando de lo que va del 2010. Está claro que esta clausura es un acto injusto, que perjudica a una editorial en notable desarrollo y con un catálogo más que atendible en que conviven autores argentinos (Aira, Gabriela Bejerman, Samanta Schweblin, Washington Cucurto) con narradores y poetas jóvenes/nuevos/emergentes de nuestro país, entre los que podemos destacar a Dani Umpi, Horacio Cavallo, Damián González Bertolino y, en preparación, Martín Bentancor.
Sigue el comunicado y, a continuación, el catálogo de la editorial.



El Centro Social Clase A, ubicado en Santa Lucía 5265 esquina Faramiñán, desde 2008 ha significado para el barrio no solo como un lugar de esparcimiento nocturno sino un centro de referencia para proyectos sociales y culturales de la zona.
Dentro de esos proyectos se encuentra La Propia Cartonera, editorial popular y comunitaria, que desarrolla sus tareas diarias en el local mencionado. En este proyecto participan alrededor de 20 personas, desde adultos a niños, desde clasificadores de residuos a escritores, artistas plásticos y editores. El objetivo fundamental es generar libros a precio accesible para que la comunidad pueda acceder a ellos más allá de su situación económica. Por otro lado se intenta la contención de niños en situación de vulnerabilidad y la formación de cooperativas de trabajo con recicladores de residuos.
Paralelamente al trabajo diario, La Propia ha realizado presentaciones de libros en el Clase A, donde los propios escritores pueden dialogar con los vecinos, y la comunidad puede conocer e interactuar con los artistas.
Además de la editorial, se han realizado en el lugar Peñas folclóricas y recientemente una murga joven comenzó a ensayar ahí.
El día de 12 de junio la Intendencia Municipal de Montevideo resolvió clausurar el local del Clase A, ejecutando la resolución número 440/09/1000, fechada el 15 de setiembre de 2009 y firmada por el Secretario General Alejandro Zavala. La misma responde a un expediente número 3400-002484-08, supuestamente elevado por la Mesa de convivencia y Seguridad Ciudadana.
Tanto esta resolución, como el accionar de la Mesa y de la Intendencia, carecen de sentido común y caen en groseros atropellos.
En primer lugar se plantea que la Intendencia decide clausurar, por diversas denuncias los dos bares propiedad de la unipersonal Mónica Beatriz Caraballo, ubicados en Faramiñán 705 y en Santa Lucía 5265. La señora Caraballo es ex mujer del responsable del Clase A, con el cual no tiene trato desde el año 2008, la misma era dueña del bar de la calle Faramiñán, pero no tuvo nunca responsabilidad en el bar de la calle Santa Lucía, más que por el hecho de que uno de los responsables de éste había sido su pareja. Ni en el contrato de alquiler del inmueble, ni en los recibos de luz, agua, impuestos aparece el nombre de Caraballo, y quienes conocen realmente la situación saben que los dos bares no tenían más relación que el hecho de estar a una cuadra de distancia
El bar de la calle Faramiñán tuvo denuncias de todo tipo y en diversos allanamientos realizados por la fuerza pública, se hallaron pruebas que confirmaban algunas de las mismas. También han sucedido incidentes diversos, algunos de los cuales resultaron graves. Ninguno de estos incidentes, ni de los ilícitos que en ese lugar acontecían tienen relación alguna con el Clase A, con quien coexistieron unos meses hasta que el bar de Faramiñán fue clausurado.
Según ha trascendido las denuncias de la Mesa de Convivencia y Seguridad Ciudadana contra el Clase A, tratan de ruidos molestos, incidentes varios, tráfico de drogas y juego clandestino. La diferencia es que mientras en el bar de Faramiñán las denuncias fueron puestas a prueba a través de diversos allanamientos y mediciones, en ningún momento la fuerza pública o autoridades de la Intendencia de Montevideo concurrieron al local para realizar allanamiento en busca de drogas o juego clandestino, ni midieron si el ruido de la música excedía las normas vigentes. Con respecto a los incidentes, desde que abrió sus puertas en el año 2008, se ha sufrido solo un incidente en la órbita del Clase A y fue en el mes de octubre de ese mismo año, por gente que estaba a más de media cuadra del local. Después de eso, ha funcionado un año y medio sin ningún tipo de inconveniente, algo que pueden afirmar quienes han concurrido en ese lapso, no solo vecinos sino quienes de otros barrios han participado de los eventos organizados por La Propia.
Aunque también somos vecinos de Nuevo París, la Mesa jamás nos invitó a dialogar para realizarnos este planteo y escuchar nuestra posición. Incluso hasta ahora, no sabemos quienes forman esta Mesa ni cuando se reúnen. Tampoco han concurrido a las actividades de La Propia ni al Clase A por cualquier otro motivo. Es decir que un grupo de vecinos, que nadie sabe quienes son, ni donde ni cuando se reúnen, sin ninguna prueba legal ni conocimiento de causa, presentan denuncias infundadas con total impunidad. Lo grave no es solo eso, sino que la Intendencia Municipal de Montevideo, ejecute una clausura en base a la denuncia infundada presentada por un grupúsculo de vecinos, quienes proceden con una falta total de diálogo y por fuera de la ley.
Lo único, de todos los motivos de la clausura, que no carece de legalidad, es la falta de habilitaciones correspondientes del local en cuanto a lo comercial. Como nuestra vocación, a diferencia de la de los otros implicados en este problema, es la de actuar de acuerdo a las leyes, hemos planteado nuestra intención de iniciar la habilitaciones, las cuales no hemos podido realizarlas aún por cuestiones meramente económicas. Esta intención está expresada en nuestro pedido de prórroga a la Intendencia, en la cual planteábamos la necesidad de encontrar la solución a la irregularidad sin necesidad de que el establecimiento cierre. Nuestra solicitud está ingresada el día 31 de mayo con el número de expediente 3360-013226-09.
Es decir que la Intendencia clausura, casi un año después, a instancias de una mesa de vecinos que actúa con total impunidad y de espaldas a la ley, un centro barrial en el que se realizan actividades culturales desde hace un año. El cual considera además, como bajo la responsabilidad de una persona ajena al emprendimiento, sin ningún tipo de prueba.
Ante este atropello basado en el rumor y el anonimato, nosotros exigimos nuestros derechos y no eludimos nuestras obligaciones como ciudadanos. No tenemos nada que esconder, tenemos mucho para dialogar, pero siempre en la órbita del estado de derecho que integramos y al que defendemos a pesar de que algunos lo ignoren.


Centro Social Clase A
La Propia Cartonera




* ¡Diosa! (t) de Federico Falco
* Upepeté (noticias del Paraguay) (p) de Washington Cucurto
* Swedenborg vs Kant (n) de Cecilia Pavón
* Sachet (p) de Élder Silva
* Rock Barrial (n) de Juan Diego Incardona
* Pulgas y Cucarachas (n) de Washington Cucurto
* Pornosonetos (p) de Ramón Paz
* Poemas de amor tóxico (p) de Juan Terranova
* Ortega no se va (p) de Ricardo Piña
* Niño rico con problemas (y algunos otros cuentos) (n) de Dani Umpi
* Mónologos en Fuga (n) de Andrea Jeftanovic
* Mil Gotas (n) de César Aira
* Los espacios irónicos (n) de Eduardo Halfon
* Los Alienados (n) de Damián González Bertolino
* Lo que cae del Ciruelo (p) de Germán Borelli y Horacio Cavallo
* La poesía chilena soy yo (p) de Héctor Hernández Montecinos
* La Pesada Valija de Benavides (n) de Samanta Schweblin
* La Muerta (n) de Pablo Giordano
* La Dama del bar Nevada (y otros cuentos) (n) de Sergio Faraco
* Inflamable (p) de León Félix Batista
* El Viaje Definitivo (n) de Pablo Grande
* El Velo Hermafrodita de la Lengua (p) de Oscar Fariña
* El Bosque Pulenta (n) de Fabián Casas
* Del otro lado (n) de Ramiro Sanchiz
* Conversaciones con Jack La Motta (p) de David Liquen
* Con mis botas kosakas (n y p) de Timo Berger
* Canon perpetuo (n) de Mario Bellatín
* Astra y Oster (n) de Gabriela Bejerman
* 5 (n) de El Quinteto de la Muerte

viernes, 11 de junio de 2010

III congreso de nuevos narradores iberoamericanos en Casa América, Madrid

Hace un mes, más o menos, me invitaron a participar en este congreso de narradores jóvenes organizado por Casa de América. No tengo ni que decir lo contento que me pone viajar a Madrid y la oportunidad de conocer tantos escritores de Latinoamérica y España. Además, me alegró mucho encontrar que la mesa redonda en la que participo está moderada por Rodrigo Fresán, uno de mis favoritos entre los narradores contemporáneos en lengua castellana!

El sótano, de Mario Levrero

Poniendo un poco de orden en mi disco duro encontré esta reseña de El sótano, de Mario Levrero en la edición de Alfaguara (con buenísimas ilustraciones de Hogue), que escribi ya no recuerdo cuándo para La Diaria.



Procesos Levrerianos

Mario Levrero escribió El sótano entre 1966 y 1967, incluyéndolo originalmente en su libro de relatos La máquina de pensar en Gladys. La editorial Alfaguara acaba de reeditarlo, incorporándole ilustraciones de Hogue y una atractiva diagramación y presentación que parecen etiquetar al cuento como literatura para niños o jóvenes.
Sería arduo, y quizá ocioso, discutir si este relato efectivamente pertenece a esa categoría editorial; lo más sensato podría ser pensar que quien lo lea desde La máquina… estará ante un relato más del corpus Levreriano, sin distinción de géneros o edades (tengamos en cuenta que la autoexclusión de ciertos géneros –ciencia ficción, fantasía, policial- es una práctica constante en la obra del autor de La novela luminosa), y, quien pase las páginas de esta bella edición ilustrada, podrá pensar que está leyendo un cuento para chicos… o, al menos, un cuento que es tan “para chicos” como podría serlo Alicia en el pais de las maravillas.
Lo “nuevo” de este libro está en las ilustraciones de Hogue, que combinan sabiamente la ilustración clásica con la edición digital, por momentos logrando efectos dignos de un Dave McKean (por ejemplo en algunas tapas del comic Sandman, con guión de Neil Gaiman, o en las ilustraciones para el segundo libro de La torre oscura, de Stephen King), en una estética que podría ser descrita como dueña de una estilizada ominosidad. De hecho, la parte visual de El sótano podría considerarse un gran ejemplo de empatía entre el dibujante y el escritor: del mismo modo que este relato intercala referencias a la tradición del nonsense o “sinsentido” inglés, al psicoanálisis, a El Castillo, de Kafka, La caza del Snark y la mencionada Alicia, de Lewis Caroll, más el surrealismo “a la Levrero” que, en este caso, se encarna en una serie de reflexiones sobre el azar, juega Hogue a colocar ciertas “irrupciones” (palabra tan Levreriana y un elemento clave de una posible poética de este autor) que apuntan a una recepción alternativa a la propuesta por la editorial, por ejemplo en el caso de la página con el hombre-árbol (que parece remitir a la imaginería de Hyeronimus Bosch), en la que es disimulado –entre otros- un retrato de Sigmund Freud.
Volviendo ahora al texto, una lectura desde el psicoanálisis parece la opción más evidente. Pero también es interesante enfocar la construcción de la trama, llena de pausas, omisiones, exclusiones y desvíos que apuntan contínuamente a lo no dicho, lo no narrado; por ejemplo, en más de una ocasión el narrador detiene su relato de los acontecimientos para decir cosas como “El día en que encontró al abuelo (…) recorría la casa con afán tratando de encontrar un ratón blanco vestido de esquimal; para qué lo quería, es asunto aparte, y me llevaría todo otro libro explicarlo”, apuntando a otra historia posible, excluída. Este proceso llega a su máximo en el final: “Sucede que al salir del aljibe… pero no; esta historia llevaría muchas páginas, tanto tiempo me llevaría escribirla con todos sus detalles que me distraería del asunto del sótano, y envejecería antes de poder retomar el hilo (…) bástenos entonces con saber que pasaron muchos, muchos años”.
Esta salida del aljibe puede pensarse, desde una perspectiva narrativa clásica, como un elemento privilegiado (el último) de una claramente discernible cadena principal o eje del cuento, la narración de cómo logra el niño apoderarse de la llave que abre la puerta del sótano; su interrupción, sin embargo, destruye las expectativas puestas por el lector en el proceso, dejándolo con “otra cosa” en las manos, gesto repetido hacia el final al presentarnos el niño –ya adulto- bajando las últimas escaleras que lo separan del misterio, pero, al poner el punto final del cuento (que vira hacia la primera persona, con Carlitos como narrador) tras “comienzo a bajar la escalera”, omitiendo la esperada (desde el título) revelación.
El procedimiento de omitir los pasos intermedios entre el protagonista y su meta aparece también hacia la mitad del cuento (y se convierte en su marca particular): Carlitos descubre que si quiere averiguar dónde está la llave del sótano deberá preguntarle al jefe de los jardineros; la ubicación de esta persona es conocida únicamente por el jardinero segundo, y la de este por la del tercero, llegando así al jardinero penúltimo, que sólo podrá ser localizado por el último de la serie. Carlitos, que adivina lo engorroso o infinito de la cadena (el penúltimo puede llevar cualquier número), opta por un camino más sencillo, “encontrar directamente al jardinero jefe”. El mismo patrón es aplicable a la totalidad del cuento. Una forma análoga encontraba Borges en El proceso, que incluye un final (K. es asesinado, cumpliéndose la sentencia), pero omite los pasos intermedios, por entender que pueden ser infinitos o que, en rigor, carecen de importancia. El gesto Levreriano aquí es borrar también el final: ofrecerlo como una forma vacía. Y el camino aparece lleno de trampas y digresiones; quizá debimos leer ese otro cuento, excluído, borrado, latente; quizá estemos haciéndolo desde el principio.


domingo, 6 de junio de 2010

"Criptonomicon"; de Neal Stephenson, en Mitos del Futuro

Este miércoles llega a Mitos del futuro Criptonomicon, la apasionante novela de Neal Stephenson. Obra fundamental de la corriente postcyberpunk, ucronía para algunos (y yo, por una vez, no estaría tan seguro...), novela entre géneros, biblia de los nuevos hackers... ¿acaso una de las últimas obras maestras de la CF?
El martes, además, estaré en La máquina de pensar hablando con Eduardo Mizraji sobre su nuevo libro Las leyes del pensamiento (editorial Trilce), trabajando especialmente sus conexiones con la literatura de William Gibson (en particular Neuromante y La máquina diferencial).
Y como siempre, un set de portadas...

viernes, 4 de junio de 2010

Antología de Julio Herrera y Reissig


Acaba de salir de la imprenta Antología de Julio Herrera y Reissig, presentado por Estuario Editora y seleccionado y prologado (más notas sobre el establecimiento del texto, la procedencia de los poemas y una mini-biografía) por mí, con una excelente tapa del extradimensional Matías Bergara. En algún post anterior ya había mencionado este proyecto, además, por supuesto, de mi devoción por Herrera. El libro estará disponible en librerías la semana que viene.
Los poemas incluídos son:
El despertar, El alba, El Consejo, La Noche, Las madres, Panteo, Otoño, El genio de los campos, El entierro, Reina del harpa y del amor, Idealidad exótica, Amazona, Fecundidad, Génesis, Epitalamio ancestral, Misa bárbara, Emblema afrodisíaco, Oblación abracadabra, La torre de las esfinges - Tertulia lunática, La gota amarga, Luna de miel, Decoración heráldica, Eres todo!, Solo verde-amarillo para flauta, Idilio espectral, Neurastenia, Enero, OJos verdes, Ojos negros, El granjero, Vizcaya, El postillón, Desolación absurda, Berceuse blanca, La vida.

miércoles, 2 de junio de 2010

"Pisadas" en Otro cielo #4

Ya salió el número de Junio de la revista Otro cielo, incluyendo una entrevista a Laura Meradi (Alta rotación, Tusquets, 2009; Tu mano izquierda, Alfaguara, 2009), un mini-repo a Margarita García Robayo (Hay ciertas cosas que una no puede hacer descalza, Planeta, 2009), cuentos de Laura Meradi, Margarita García Robayo, Carolina Sborovsky, Jimena Antoniello, Magnus Dagon y Simón Parra. Con Magnus es la 2a vez que coincidimos en una revista, ya que en el número 3 de Artifex (donde apareció mi "Paisaje con grupo y mujer") fue publicado su cuento "Finis tempus", y con Jimena Antoniello compartimos nada más y nada menos que parte de primaria y parte de secundaria en el mismo colegio -eso y que ambos somos beatlemaníacos.
Este número 4 de Otro cielo también incluye una muy buena nota (para la sección gps) sobre el famoso festival burning man, además de secciones sobre música y libros y mi columna mensual "Confesiones de un librero amargado".

"Pisadas" es uno de los puntos de contacto entre Perséfone (de hecho funcionaría -junto a "Bichos", en el libro Del otro lado, de La Propia Cartonera- como una especie de epílogo a la nouvelle) y mis cuentos más clasificables dentro de la ciencia ficción o la fantasía.

La página de la revista es http://www.otrocielo.com

La sección de descargas: http://www.otrocielo.com/numactual.html